Funcions i disfuncions del concepte de construcció social, seminari IN3

Seminario celebrado en el IN3, a cargo de Eduard Aibar, Edgar Gómez y Adolfo Estalella. Aquí van las notas de la intervención que realicé.

La preposición “construcción social” es problemática por la serie de presupuestos que incorpora. Al hablar de que algo es “socialmente construido” estamos asumiendo un doble binomio. Por un lado que hay entidades que son construidas frete a otras que son dadas. El género, el dios Amón y su creencia o incluso la telefonía móvil son entidades construidas, mientras que el virus del VIH o las supernovas (los últimos fogonazos de las estrellas supermasivas) son entidades, realidades, dadas.

Y de otro lado, que mientras unas son sociales hay otras que son no-sociales, o de otra manera: naturales.

Y al utilizar la proposición “socialmente construido” estamos calificando y dotando de propiedades implícitamente a esas entidades a las que nos referimos. Y esto doblemente:

  • primero al dotarles de más o menos solidez, decir de algo que es construido significa dotarle de más o menos duración, resistencia. Desde luego, no es igual de resistente el dios Amón que el virus del VIH, ¿no?, ni el género que las supernovas, ¿cierto?
  • segundo, decir además que es social significa atribuirle una serie de materiales con los que ha sido fabricado. No es lo mismo los materiales con los que se fabrica la creencia del dios Amón (relaciones de poder, jerarquías, dominación entre el faraón y el pueblo, símbolos, rituales, etc.) y los materiales con de los que están hechas las supernovas.

Dicho esto, la propuesta que yo hago es la siguiente:

Que sea construido no significa que sea menos real, que sea menos digno de tener en cuenta, que tenga menos capacidad explicativa de los fenómenos,

Segundo, que esté construido socialmente no significa sino que ha sido fabricado de manera colectiva, con la participación de múltiples actores y que ponen en juego materiales heterogéneos.

Y para ilustrarlos, me quiero referir brevemente a la Web 2.0

Podemos identificar dos perspectivas en las que se aplica el concepto de ‘construcción social’ en el análisis de la Web 2.0 que nos permiten analizar las dos estrategias señaladas más arriba. Una primera que dice que la Web 2.0 no es más que un producto de marketing, puro discurso sin solidez ni sustento, un fetiche, una proyección, una entidad discursiva que ha sido socialmente construida.

En este caso, construcción social quiere decir que lo que tenemos frente a nosotros no es real, o que casi no es real, no hay nada detrás de esas palabras, es una fantasmagoría.

Hay un segundo tipo de análisis que no pone en cuestión la Web 2.0 y no dudan de su realidad, una realidad ineludible, un hecho irrevocable. Estos realizan su análisis desde una perspectiva crítica en unas ocasiones, y complaciente en otras. Lo que los usuarios consideran participación, por ejemplo, no es más que la extracción de un trabajo no remunerado de miles de usuarios por parte de las empresas, cómo el discurso liberador es una farsa de compañías que instrumentalizan a los individuos y los convierten en productores de contenidos a su servicio.

Otro planteamiento dice que la tecnología es un instrumento en favor de la participación de los usuarios, a favor de la democratización de la sociedad. En el segundo caso la tecnología no es más que un instrumento, en el primero la tecnología es la fuerza liberadora que imprime su sello sobre la sociedad.

Decir que la Web 2.0 es ‘construida socialmente’ significa que es un producto de fuerzas ya existentes, un producto del mercado, el resultado de intereses, etc.

En el primer caso, revelar el carácter ‘socialmente construido’ de esa entidad es una forma de restarle solidez, de mostrar que no hay nada más allá de un nombre y un lema. Socialmente construido significa puro artificio retórico, una proyección o una pura construcción simbólica a la que se le atribuye más solidez de la que tiene.

En el segundo caso, lo que se pretende decir es que la Web 2.0 es el resultado de intereses, manipulaciones, luchas por el poder, blas, bla.

En ambos casos, lo que está en juego es la definición de lo social. El primer caso muestra como lo material es expulsado de lo social; los servidores que usan los individuos que hacen uso de eso que se llama Web 2.0, los ordenadores, el software…, todo eso ni siquiera es considerado como parte de eso que se denomina Web 2.0, tanto como en el segundo, aunque lo material forma parte del fenómeno no es más que un convidado de piedra, casi como los mismos individuos que forman parte de ese fenómeno.

Mi propuesta es la Web 2.0 no es más ni menos construida, y tampoco es más ni menos social que una supernova o el virus del VIH. E insisto en lo que dije al principio:

Que sea construido no significa que sea menos real, que sea menos digno de tener en cuenta, y

Segundo, que esté construido socialmente no significa sino que ha sido fabricado de manera colectiva, con la participación de múltiples actores y que ponen en juego materiales heterogéneos.

Si se analizan los procesos por los cuales el VIH llega a ser, y la web 2.0 llega a ser veremos que son muy similares y que son realidades que se fabrican de la misma manera, aunque podemos entrar en eso ahora en el debate.

Referencias.

Latour, B. (2004). Why Has Critique Run out of Steam? From Matters of Fact to Matters of Concern. Critical Inquiry, 30(Winter).

Law, J., & Urry, J. (2004). Enacting the social. Economy and Society, 33(3), 390-410.

Latour, B. (2003). The promises of constructivism. In D. Ihde & E. Selinger (Eds.), Chasing Technoscience: Matrix of Materiality (pp. 27-46). Bloomingt.

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